Apple ha puesto fecha al cierre de dos etapas clave en el Mac. Por un lado, macOS 27 ya no funcionará en equipos con procesadores Intel. Por otro lado, macOS 28 será la última gran transición para quienes todavía dependen de software antiguo, porque eliminará Rosetta, la capa que permite ejecutar aplicaciones x86 en los Mac con chips Apple Silicon. En otras palabras, Apple acelera el cierre definitivo de la etapa Intel tanto en hardware como en compatibilidad de software.
La primera consecuencia es directa. Los Mac con Intel se quedan fuera de macOS 27. Quienes sigan usando uno de esos equipos tendrán que permanecer en una versión anterior del sistema o plantearse el salto a un modelo más nuevo. El cambio no sorprende por la fecha, porque Apple lleva casi seis años impulsando Apple Silicon, pero sí marca un corte claro para una base de usuarios que todavía seguía dentro del ciclo principal de actualizaciones.
La segunda medida puede tener un efecto más silencioso, pero también más delicado. Rosetta desaparecerá con macOS 28, previsto para otoño de 2028. Eso significa que las aplicaciones antiguas que nunca fueron adaptadas a Apple Silicon dejarán de funcionar. Para muchos usuarios no será un gran drama, porque la mayor parte del software importante ya corre de forma nativa. Sin embargo, sí puede afectar a herramientas muy específicas, programas viejos o plugins que llevan años sin recibir mantenimiento.
El fin de Rosetta puede afectar sobre todo a software antiguo y herramientas muy concretas
El impacto será especialmente visible en nichos concretos. Audio, producción musical y utilidades profesionales antiguas son dos de los casos más citados. En esos entornos es común mantener plugins durante muchos años si siguen siendo útiles. El problema es que, si sus desarrolladores ya no los actualizan, no hay demasiados motivos para pensar que vayan a preparar ahora una versión nativa para Apple Silicon antes del fin de Rosetta.
También ha aparecido otro frente técnico durante la beta. macOS 27 puede interferir con algunas configuraciones de arranque dual con Linux, según ha señalado el equipo de Asahi Linux. Por ahora se trata de una incidencia detectada en la versión preliminar y no está claro si Apple la corregirá antes del lanzamiento final. Aun así, es otro detalle que conviene tener en cuenta para quienes usan el Mac en escenarios menos convencionales.
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En conjunto, Apple está dejando claro que la transición a Apple Silicon entra en su recta final. A partir de ahora, el margen para seguir arrastrando compatibilidades heredadas será cada vez menor. Lo que ya está más que claro es que el futuro del Mac pasa ya de forma completa por ARM y por software nativo preparado para esa plataforma.
